|
Página 4 de 8


Katyn de Wajda, Polonia y Vals con Bashir de Ari Folman
2. MENTIRAS POCO PIADOSAS Y FICCIONES QUE REVELAN
En el terreno movedizo de la traición como forma tangible de la falsedad se situaron varias de las películas más fuertes del festival. Poco después de haberse presentado en el festival Eurocine El silencio de Lorna (2008), Sinfronteras trajo La promesa (1996), otra película de Jean-Luc y Pierre Dardenne en donde una joven inmigrante se convierte sin quererlo en única redención ética para un belga desesperado, que interpreta un Jérémie Renier adolescente. Como otras películas de estos directores, La promesa es tan devastadora que resulta imposible mantener el cinismo que la desbarataría si usara un registro más melodramático. Una sensación similar de agotamiento emocional es la que deja Tony Manero (Pablo Larraín, Chile, 2008), una de las películas más recomendadas por asistentes al festival. Esta cinta, cuya trama brutal se desarrolla durante la dictadura de Pinochet, pone la historia chilena bajo una luz sórdida y desesperanzada, con más villanos miserables que mártires. Es una película difícil de ver por la repugnancia visceral que inspira, lo cual no es un logro pequeño.


La Promesa de Jean-Luc y Pierre Dardenne y Tony Manero de Pablo Larrain.
Carlos Reygadas es otro director que ya se ha hecho a la fama de ser inclemente con el espectador, y Luz silenciosa (Stellet licht, 2007) no decepciona, aunque quizás carece del poder de síntesis poética de Japón (2002). Empieza a parecer más interesante considerar a Reygadas, junto a Lucrecia Martel, entre otros, en el contexto de un movimiento sin afiliación, una especie de sincronía no buscada entre varios cineastas latinoamericanos que han vuelto sus lentes a las inmensas extensiones rurales del continente. Ciro Guerra, quien hizo esta observación durante un conversatorio que llenó de público la sala, corredores y jardines de Otraparte, estaba por supuesto presentando Los viajes del viento (2009), que descubre para el cine paisajes no vistos de nuestra geografía física y cultural. El director vallecaucano Oscar Ruiz Navia presentó también escenas de El vuelco del cangrejo, su primer largometraje actualmente en postproducción, rodado en la costa del Pacífico. A juzgar por lo que vimos, hay afinidades entre las dos películas en cuanto a la economía de sus diálogos y la primacía del entorno material sobre la psicología de los personajes, además de una belleza sin preciosismo en los encuadres que también encontramos en la mexicana Lake Tahoe (Fernando Eimbcke, 2008).
|