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La cinematografía española vive uno de los momentos más prolíficos de su historia. Ha duplicado su producción en los últimos diez años. De 82 películas en 1999 ha pasado a producir 173 en el 2008 (49 coproducciones). Sin embargo, la calidad no ha aumentado en la misma proporción. El escenario lo dominan cintas que repiten viejas fórmulas, dando como resultado un cine mayoritariamente anquilosado y alejado del público o, en el mejor de los casos, películas eficaces y entretenidas, aunque poco originales.
En este panorama poco alentador conviven también algunas miradas que apuestan por la innovación y el riesgo formal y narrativo. El terreno más fértil ha sido el de los documentales, con obras como El sol de membrillo (Víctor Erice, 1992), En construcción (José Luis Guerín, 2001) y El cielo gira (Mercedes Álvarez, 2004). También en la ficción han surgido realizadores que llevan adelante un cine personal y audaz, como es el caso de Isabel Coixet, Albert Serra, Julio Medem, Daniel Sánchez Arévalo, o Marc Recha, entre otros. Con cinco películas en su haber, otro catalán, Cesc Gay, hace parte de este reducido grupo de cineastas.
Desde su primer largometraje, Hotel Room (1998) que codirigió junto al argentino Daniel Gimelberg, Cesc Gay mostró una vocación por un cine original, alejado del mainstream. Tras el recorrido exitoso de su opera prima por gran cantidad de festivales de cine, le ofrecieron llevar a la pantalla una obra de teatro. El resultado fue Krámpack (2000), el retrato del despertar sexual de dos adolescentes, contado con gran desenvoltura, lo que le valió tanto el reconocimiento de la crítica como de un público ávido de historias amenas pero honestas. En sus siguientes películas, Cesc Gay ahondó en los vínculos de amistad y de pareja, haciendo foco en lo no dicho, en la contención en esas relaciones. Con En la ciudad, una historia coral y citadina de afectos y soledades, volvió a demostrar sus habilidades como guionista –junto a Tomàs Aragay- y director de actores, dotes que consolidó en su siguiente film, Ficció, en el cual extremó el riesgo narrativo para llegar más allá de las palabras a partir del valor sugerente de los silencios. Esta película obtuvo el Astor de Oro, el premio mayor de la edición 2007 del Festival de Mar del Plata. Dos años después, Cesc Gay vuelve a la ciudad balnearia con su último film, V.O.S., recibiendo el premio por mejor guión de la competencia oficial.
V.O.S. es una comedia que narra la historia de dos mujeres y de dos hombres que rondan los cuarenta años, en la Barcelona actual, de sus relaciones de pareja y amistad, de las posibles traiciones, del deseo de maternidad y paternidad, de sus inseguridades… Desde el punto de vista de lo que se cuenta, de la historia, Cesc Gay repite temática. Sin embargo, V.O.S. se diferencia radicalmente de sus anteriores filmes desde la forma fílmica.
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