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El actor natural y la pornomiseria. - Página 5 |
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Escrito por José Miguel Restrepo
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La experiencia y la academia
Es necesario trascender esa especie de “moda rebelde” en la que se “encascaró” el cine local independiente desde hace dos décadas en Colombia al concentrarse en trabajar fundamentalmente con actores naturales por las pobres propuestas a nivel de actuación que se repetían una y otra vez en las producciones estatales y particulares que representaban el cine nacional.
Fotogramas Rodrigo D: No futuro. (1990)
Víctor Gaviria “criollizó” el modelo de trabajar con actores naturales que ya venían siendo utilizado en el extranjero exitosamente por directores de tan alta talla y renombre como Luis Buñuel y Pier Paollo Passolini. El actor natural irrumpió en nuestro medio con fuerza y sentido en la ópera prima de Gaviria, Rodrigo D: No futuro. (1990) cinematográfica que retrató de manera bastante explícita la realidad de los jóvenes de las “Comunas Marginadas” de Medellín en el submundo del sicariato.
Si en su momento el atrevimiento del director antioqueño sirvió para, pese a las dificultades que afronta quien se sale de la norma, no hacer de un drama universal una parodia local, el rescate del trabajo con actores naturales se focalizó en el valor de lo espontáneo, lo auténtico y lo humanamente cruel de las circunstancias particulares que vivía la ciudad de Medellín en ese entonces. Ahora me parece que para no rutinizar en todos esos logros de las anteriores décadas es necesario ahondar en el trabajo de la dirección que plantea la utilización de actores cultivados para las artes escénicas, en el sentido de hacer de la profesionalización del actor un terreno propicio para el trabajo atento, riguroso y prolongado.
La vieja guardia. Cortometraje. (1984)
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